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Biblioteca Popular José A. Guisasola





Ester de Izaguirre

Poetisa y narradora paraguaya, afincada en Buenos Aires (Argentina), ciudad en la que ha pasado gran parte de su vida, es autora no obstante de una brillante y fecunda producción poética que transpira por todos sus poros una visión del mundo netamente paraguaya, en la misma línea de creación literaria forjadora de una identidad nacional que caracteriza a otros grandes autores de su grupo generacional, denominado "Generación del 40".



Leemos 3 poemas del libro:
Poemas (1960-1992) Obras Completas, Editorial Don Bosco


SUPERMERCADO SÁBADO
(Uno busca lleno de esperanzas... Discépolo)

Letras en rojo, en verde, en esqueleto,
olor a sobra que dejó la tierra,
vida al revés y para abajo,
vida de dientes, digestión y células.
Supermercado de mi barrio,
te faltaron los puestos:
unos metros de cielo,
un buen paquete de estrellitas vivas,
unos gramos de días sin almanaque,
un litro más de sed.
Si hubiera hallado, al menos, la mirada
de otro, que como yo, también pidiera
una liquidación de madrugadas.
Ensayo sin querer un tango viejo
y me voy sin comprar lo que buscaba.



INFANCIA
(A Manuel Peyrou)

Hubo un país de cunas y presagios
de guardapolvo blanco y navidades,
de reyes distraídos y cumpleaños fugaces
de estrenos de zapatos y verdades.
Un tiempo en el que el tiempo me sobraba
y sobraban la luz y las palabras.
Yo no crecí, se fue achicando el mundo.
Yo no callé,
se impusieron los cantos y pregones.
No envejecí,
la vida se me espeja en la mirada.
No soñaba,
había una realidad para los otros.
Sin embargo, seré la que mañana
ya no crezca ni calle, ni envejezca ni ame,
y aún así, esencial y despojada,
en un día como hoy de primavera,
mi sombra irá buscando todavía
aquel país en el que estuve entera.



FERIA

Nos han dado un salario de minutos cobardes
y lo hemos derrochado en una feria
donde venden las noches inefables
al precio del olvido.
Y no queda el centavo
de aquella mirada irremediable
que arrojamos ayer a la vereda;
después nos sentenciaron los duendes vulnerables
que hurgaron una culpa
entre los basurales de los barrios perdidos.
Nos han dado un salario de minutos cobardes
y no nos ha alcanzado para comprar un sueño.


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