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Biblioteca Popular José A. Guisasola





Relato de Julio Cortázar sobre las bicicletas publicado en “Historias de Cronopios y de famas” (1962) Edit. Alfaguara

VIETATO INTRODURRE BICICLETTE

En los bancos y casas de comercio de este mundo a nadie le importa un pito que alguien entre con un repollo bajo el brazo, o con un tucán, o soltando de la boca como un piolincito las canciones que me enseñó mi madre, o llevando de la mano un chimpancé con tricota a rayas. Pero apenas una persona entra con una bicicleta se produce un revuelo excesivo, y el vehículo es expulsado con violencia a la calle mientras su propietario recibe admoniciones vehementes de los empleados de la casa.

Para una bicicleta, ente dócil y de conducta modesta, constituye una humillación y una befa la presencia de carteles que la detienen altaneros delante de las bellas puertas de cristales de la ciudad. Se sabe que las bicicletas han tratado por todos los medios de remediar su triste condición social. Pero en absolutamente todos los países de la tierra está prohibido entrar con bicicletas. Algunos agregan: «y perros», lo cual duplica en las bicicletas y en los canes su complejo de inferioridad. Un gato, una liebre, una tortuga, pueden en principio entrar en Bunge & Born o en los estudios de los abogados de la calle San Martín sin ocasionar más que sorpresa, gran encanto entre telefonistas ansiosas o, a lo sumo, una orden al portero para que arroje a los susodichos animales a la calle. Esto último puede suceder pero no es humillante, primero, porque sólo constituye una probabilidad entre muchas, y luego porque nace como efecto de una causa y no de una fría maquinación preestablecida, horrendamente impresa en chapas de bronce o de esmalte, tablas de la ley inexorable que aplastan la sencilla espontaneidad de las bicicletas, seres inocentes.

De todas maneras, ¡cuidado, gerentes! También las rosas son ingenuas y dulces, pero quizá sepáis que en una guerra de dos rosas murieron príncipes que eran como rayos negros, cegados por pétalos de sangre. No ocurra que las bicicletas amanezcan un día cubiertas de espinas, que las astas de sus manubrios crezcan y embistan, que acorazadas de furor arremetan en legión contra los cristales de las compañías de seguros y que el día luctuoso se cierre con baja general de acciones, con luto en veinticuatro horas, con duelos despedidos por tarjeta.


Julio Cortázar “Historias de Cronopios y de famas” (1962) Edit. Alfaguara



Ilustración: Julio Cortázar sobre ruedas dibujado por Virginia Herrera, para su serie 'Escritores en bicicleta'. Imagen utilizada por la Biblioteca Popular José A. Guisasola en la 3º Feria del Libro Coronel Dorrego 2014. Ilustró el logo de la biblio: Daniel Caminos, Córdoba, Argentina

Decálogo más uno para escritores principiantes, por Juan Carlos Onetti (Escritor uruguayo, 1909-1995)

1. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

2. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

3. No traten de complicar al lector, ni buscar, ni reclamar su ayuda.

4. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

5. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

6. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

7. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

8. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

9. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

10. Mientan siempre.

11. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer."



Caricatura de Onetti, por Leandro Bustamante, Montevideo – Uruguay


El contrato (Juan Carlos Onetti)

“El autor declara no ser genio literario, y en consecuencia no incurrirá en ningún tipo de ingenio que pretenda confundir a la editorial y a los lectores respecto a la declaración jurada que antecede.
El autor se compromete a dar fiel cumplimiento a la promesa de escribir una novela tan explosivamente revolucionaria que pueda ser leída sin deslomamiento intelectual por cualquier incauto comprador, sea macho, hembra o andrógino.
El autor se compromete a no emplear subproductos de técnicas literarias construidas en el infinito pasado por escritores europeos o yanquis.
El autor se compromete a escribir una novela carente de trucos, grandilocuencia y engañabobos.”


(Borrador encontrado entre los manuscritos de "Dejemos hablar al viento")



Caricatura de Juan Carlos Onetti, por Mauro Barbosa©

Franz Kafka (1.883 - 1.924)

Este 3 de junio, se conmemoran 90 años del fallecimiento del autor de La metamorfosis.

Kafka nació en Praga, hoy República Checa, el 3 de Julio de 1883. Escritor y jurista, su obra fue conocida mayormente póstumamente gracias a que su amigo, el escritor Max Brod, no hizo caso de su última voluntad y en vez de destruir sus obras, las dio a conocer al mundo. Escribió en alemán, su obra va de lo fantástico a lo real y contiene, además de originalidad, elementos absurdos y una ironía destacables. En 1913 publica Meditaciones, con el que no tuvo éxito. A partir de ese año y hasta 1919 escribe La metamorfosis, en la que un corredor de seguros descubre que se ha convertido en un insecto, y En la colonia penitenciaria, donde presenta un elemento de tortura que graba el delito en la piel del reo. Llegaron después El proceso (1925), El castillo (1926), y América (1927). Kafka fue, sin duda, un escritor fuera de lo común, su compleja obra necesitará todavía más estudios por parte de los especialistas. Pero podemos decir que su personalidad y su realidad interior corresponden a una estructura psicológica que, como se manifiesta en su literatura, supera los campos convencionales. Padecía de tuberculosis, enfermedad que le causó la muerte en un Sanatorio cercano a Viena cuando sólo tenía 40 años


Una pequeña fábula
Franz Kafka

¡Ay! -dijo el ratón-. El mundo se hace cada día más pequeño. Al principio era tan grande que le tenía miedo. Corría y corría y por cierto que me alegraba ver esos muros, a diestra y siniestra, en la distancia. Pero esas paredes se estrechan tan rápido que me encuentro en el último cuarto y ahí en el rincón está la trampa sobre la cual debo pasar.
-Todo lo que debes hacer es cambiar de rumbo -dijo el gato... y se lo comió.

FIN



Imagen de FRANZ KAFKA, por DAVID ROWE

Enlace para leer más cuentos de Kafka:
http://www.ciudadseva.com/

2 de junio, Día del Bombero Voluntario Argentino

En el año 1884 un inmigrante italiano, de apellido Liberti, tuvo que combatir junto a los vecinos, balde en mano, el incendio de una tienda en el Barrio de la Boca. En esa circunstancia entendió que era necesario contar con un cuartel de bomberos voluntarios.
Gracias a su iniciativa, el 2 de junio de 1884 se creó el Cuerpo de Bomberos Voluntario de la Boca, con el lema “querer es poder”. Este cuartel es el primero de los más de seiscientos que hoy existen en nuestro país.

Se toma esta fecha como referencia para celebrar el Día del Bombero Voluntario Argentino


SOY BOMBERO VOLUNTARIO

Vocación que se encuentra escondida
en el fondo de mi corazón,
inquietud que despierta y un día
se convierte en una pasión.

Y vivir compartiendo la vida
la familia y también el cuartel
que difícil lograr la armonía,
en las dos me espera el deber.

Escuchar la sirena y salir
sin pensar lo que dejan atrás
ya la guardia dispuesta a partir,
el cadete, bombero, oficial,
un equipo que marcha a servir
al llamado ansiosos ya van.

Disciplina, confianza y valor
escondido detrás del portón,
respetando las reglas del juego,
pero siempre la misma pasión.

Cuando el tiempo me llame a retiro
en reserva atento estaré,
porque sé y estoy convencido
que bombero yo siempre seré.


Autora: Sra. María Luisa MARSCH
Bomberos Voluntarios de Coronel Suárez
Provincia de Buenos Aires - ARGENTINA.





Fotos: Bomberos Voluntarios de El Perdido

El 01 de JUNIO (1874) en BUENOS AIRES, nace Macedonio Fernández

Metafísico, abogado y escritor, colaboró en Martín Fierro y otras publicaciones vanguardistas. Autor de novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable, en suma, una obra caracterizada por su desorden y fino humor, fue gran animador de la Revista Oral y publicó: "No todo es vigilia la de los ojos abiertos", "Papeles de Recienvenido", "Museo de la novela eterna", etc. Falleció en Buenos Aires el 10 de febrero de 1952.


UN PACIENTE EN DISMINUCIÓN
(Macedonio Fernández, Papeles de Recienvenido, 1929)

El señor Ga había sido tan asiduo, tan dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.
El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió:
-Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano.


ARTIFICIOS
(Macedonio Fernández, Cuadernos de todo y nada, 1972)

-Mujer, ¿Cuánto te ha costado esta espumadera?
-1,90.
-¿Cómo, tanto? ¡Pero es una barbaridad!
-Sí; es que los agujeros están carísimos. Con esto de la guerra se aprovechan de todo.
-¡Pues la hubieras comprado sin ellos!
-Pero entonces sería un cucharón y ya no serviría para espumar.
-No importa; no hay que pagar de más. Son artificios del mercado de agujeros.




Caricatura: Ricardo Ajler (CARICAJLER) Buenos Aires.


TRES COCINEROS Y UN HUEVO FRITO
Macedonio Fernández

Hay tres cocineros en un hotel; el primero llama al segundo y le dice: “Atiéndeme ese huevo frito; debe ser así: no muy pasado, regular sal, sin vinagre”; pero a este segundo viene su mujer a decir que le han robado la cartera, por lo que se dirige al tercero: “Por favor, atiéndeme este huevo frito que me encargó Nicolás y debe ser así y así” y parte a ver cómo le habían robado a su mujer.

Como el primer cocinero no llega, el huevo está hecho y no se sabe a quién servirlo; se le encarga entonces al mensajero llevarlo al mozo que lo pidió, previa averiguación del caso; pero el mozo no aparece y el huevo en tanto se enfría y marchita. Después de molestar con preguntas a todos los clientes del hotel se da con el que había pedido el huevo frito. El cliente mira detenidamente, saborea, compara con sus recuerdos y dice que en su vida ha comido un huevo frito más delicioso, más perfectamente hecho.

Como el gran jefe de fiscalización de los procedimientos culinarios llega a saber todo lo que había pasado y conoce los encomios, resuelve: cambiar el nombre del hotel (pues el cliente se había retirado haciéndole gran propaganda) llamándolo Hotel de los 3 Cocineros y 1 Huevo Frito, y estatuye en las reglas culinarias que todo huevo frito debe ser en una tercera parte trabajado por un diferente cocinero.


FIN

(Relato, Cuentos, Poemas y Miscelaneas, de Macedonio Fernández.
Editorial: Corregidor)



Caricatura: Tomás Juan (el Tomi) D'Espósito Müller.
Rosario. Santa Fe. Argentina.


31 de mayo de 1819, nace el poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense Walt Whitman.

Whitman, uno de los más influyentes escritores norteamericanos, es considerado el padre del verso libre. Su trabajo, particularmente controvertido por su libro "Hojas de hierba", en su momento descrito como obsceno por su abierta sexualidad, terminó ejerciendo una enorme influencia al punto de ser considerado el padre de la moderna poesía americana. Entre los escritores que se han visto influenciados por su obra figuran: Wallace Stevens, Hart Crane, D.H. Lawrence, T.S. Eliot, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, John Ashbery, entre otros.

Su obra maestra, "Hojas de hierba", costeada por él mismo, fue publicada en 1855. El libro fue una tentativa de tender los brazos hacia el ciudadano común con una épica americana. La obra fue revisada y expandida durante el resto de su vida, siendo publicada la edición definitiva en 1892. Luego de un derrame al final de su vida, se movió a Camden, Nueva Jersey, donde su salud declinó. Murió a los 72 años y su funeral se convirtió en un espectáculo público.


WHITMAN (Eduardo Galeano)
En el libro: "Espejos, una historia casi universal" Ed. Siglo XXI

Ocurrió en Boston, en 1882.
La Sociedad de Nueva Inglaterra por la Supresión del Vicio logró evitar la distribución de la nueva edición de «Hojas de hierba».
Unos años antes, Walt Whitman, el autor, había perdido su empleo cuando apareció la primera edición.
Su exaltación de los goces de la noche resultaba insoportable para la moral pública.
Y eso a pesar de que Whitman se las arregló bastante bien para ocultar lo más prohibido. En algún tramo de «Hojas de hierba» alcanzó a insinuarlo, pero en los demás poemas, y hasta en sus diarios íntimos, se tomó el trabajo de corregir his por her, escribiendo ella donde había escrito él.
El gran poeta, el que cantó a la desnudez resplandeciente, no tuvo más remedio que disfrazarse para sobrevivir. Inventó seis hijos que nunca tuvo, mintió aventuras con mujeres que jamás existieron y se retrató a sí mismo como el barbudo pisafuerte que encarnaba la virilidad de América abriendo muchachas intactas y praderas vírgenes.


Macedonio Fernández (1874-1952) Argentina

Cuento: COLABORACIÓN DE LAS COSAS

Empieza una discusión cualquiera en una casa cualquiera pues llega un esposo cualquiera y busca la sartén ya que él es quien sabe hacer las comidas de sartén y ésta no aparece. Crece la discusión; llegan parientes.

Se oye un ruido. Sigue la discusión. Se busca una segunda sartén que acaso existió alguna vez. El ruido aumenta. Tac, tac, tac. No se concluye de esclarecer qué ha pasado con la sartén, que además no era vieja; se escuchan imputaciones recíprocas, se intercambian hipótesis; se examinan rincones de la cocina por donde no suele andar la escoba. Tac, tac, tac. Al fin, se aclara el misterio: lo que venía cayendo escalón por escalón era la sartén. Ahora sólo falta la explicación del misterio: el niño, de cinco años, la había llevado hasta la azotea, sin pensar que correspondiera restituirla a la cocina; al alejarse por ser llamado de pronto por la madre, después de haber estado sentado en el primer escalón de la escalera, la sartén quedó allí. Cuando trascendió el clima agrio de la discusión conyugal, la sartén para hacer quedar bien al niño, culpable de todo el ingrato episodio, se desliza escalones abajo y su insólita presencia a la entrada de la cocina calma la discordia.

Nadie supo que no fue la casualidad, sino la sartén. Y si es verdad que puede haberle costado poco por haber sido dejada muy al borde del escalón, no debe menospreciarse su mérito.

Fin

Macedonio Fernández
En: Breve antología del cuento argentino: (1900-1940) Ed. Sudamericana



Imagen: ©Beti Alonso
Retrato de Macedonio Fernández. óleo/tela , 60x80cm