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Biblioteca Popular José A. Guisasola





El 01 de JUNIO (1874) en BUENOS AIRES, nace Macedonio Fernández

Metafísico, abogado y escritor, colaboró en Martín Fierro y otras publicaciones vanguardistas. Autor de novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable, en suma, una obra caracterizada por su desorden y fino humor, fue gran animador de la Revista Oral y publicó: "No todo es vigilia la de los ojos abiertos", "Papeles de Recienvenido", "Museo de la novela eterna", etc. Falleció en Buenos Aires el 10 de febrero de 1952.


UN PACIENTE EN DISMINUCIÓN
(Macedonio Fernández, Papeles de Recienvenido, 1929)

El señor Ga había sido tan asiduo, tan dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.
El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió:
-Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano.


ARTIFICIOS
(Macedonio Fernández, Cuadernos de todo y nada, 1972)

- Mujer, ¿Cuánto te ha costado esta espumadera?
- 1,90.
- ¿Cómo, tanto? ¡Pero es una barbaridad!
- Sí; es que los agujeros están carísimos. Con esto de la guerra se aprovechan de todo.
- ¡Pues la hubieras comprado sin ellos!
- Pero entonces sería un cucharón y ya no serviría para espumar.
- No importa; no hay que pagar de más. Son artificios del mercado de agujeros.




Caricatura: Ricardo Ajler (CARICAJLER) Buenos Aires.


TRES COCINEROS Y UN HUEVO FRITO
Macedonio Fernández

Hay tres cocineros en un hotel; el primero llama al segundo y le dice: “Atiéndeme ese huevo frito; debe ser así: no muy pasado, regular sal, sin vinagre”; pero a este segundo viene su mujer a decir que le han robado la cartera, por lo que se dirige al tercero: “Por favor, atiéndeme este huevo frito que me encargó Nicolás y debe ser así y así” y parte a ver cómo le habían robado a su mujer.

Como el primer cocinero no llega, el huevo está hecho y no se sabe a quién servirlo; se le encarga entonces al mensajero llevarlo al mozo que lo pidió, previa averiguación del caso; pero el mozo no aparece y el huevo en tanto se enfría y marchita. Después de molestar con preguntas a todos los clientes del hotel se da con el que había pedido el huevo frito. El cliente mira detenidamente, saborea, compara con sus recuerdos y dice que en su vida ha comido un huevo frito más delicioso, más perfectamente hecho.

Como el gran jefe de fiscalización de los procedimientos culinarios llega a saber todo lo que había pasado y conoce los encomios, resuelve: cambiar el nombre del hotel (pues el cliente se había retirado haciéndole gran propaganda) llamándolo Hotel de los 3 Cocineros y 1 Huevo Frito, y estatuye en las reglas culinarias que todo huevo frito debe ser en una tercera parte trabajado por un diferente cocinero.


FIN

(Relato, Cuentos, Poemas y Miscelaneas, de Macedonio Fernández.
Editorial: Corregidor)



Caricatura: Tomás Juan (el Tomi) D'Espósito Müller.
Rosario. Santa Fe. Argentina.


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